Cebolla procesada
La cebolla cocida en envase aséptico es una de las soluciones más innovadoras y prácticas para la industria alimentaria y la hostelería profesional. Este sistema permite conservar las propiedades del producto durante mucho tiempo sin necesidad de frío ni conservantes artificiales.

Cebolla cocida

Es la más versátil y la base de la cocina. Se cocina lentamente en sus propios jugos.
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Textura: Blanda pero con trozos definidos (dados o tiras).
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Uso ideal: Base para guisos, rellenos de empanadas, sofritos para paellas y salsas.
Cebolla caramelizada

La cebolla caramelizada es la estrella del rock de los complementos. Es ese ingrediente "mágico" que transforma una hamburguesa corriente en una gourmet o un trozo de queso en un manjar.
Puré de Cebolla

El puré de cebolla es una de esas joyas ocultas de la cocina: es económico, sorprendentemente elegante y tiene un sabor mucho más complejo de lo que su nombre sugiere. A diferencia de la cebolla cruda (que es picante y fuerte), cuando se cocina lentamente para hacer puré, se vuelve dulce, cremosa y profundamente aromática.
Cebolla cocida extra

La cebolla cocida (o hervida) es la versión más noble, ligera y reconfortante de este vegetal. A diferencia de la caramelizada (que busca el azúcar) o el puré (que busca la textura), la cebolla cocida se centra en la suavidad y la digestibilidad.
Cebolla Frita

La cebolla frita es uno de esos ingredientes mágicos que, con solo un poco de calor y paciencia, pasa de ser un vegetal picante y firme a una joya dorada, dulce y profundamente aromática.
Cebolla reducida

La Reacción de Maillard: Es lo que le da ese color tostado y ese sabor complejo y "carnoso".
